Por María del Mar Gallego Prieto.
Cuando llegué a Lisboa para empezar mi experiencia Erasmus sentí una mezcla bastante curiosa de emociones. Por un lado estaba la ilusión de empezar algo nuevo en una ciudad que siempre me había llamado la atención, pero al mismo tiempo también aparecía ese pequeño nerviosismo que surge cuando te encuentras en un lugar diferente, lejos de tu rutina y sabiendo que todo está por empezar.
Antes de venir ya me hacía mucha ilusión poder hacer las prácticas aquí. Lisboa siempre me había llamado mucho la atención y cuando supe que existía la posibilidad de venir con la beca Erasmus me pareció una oportunidad perfecta para vivir algo diferente. Aun así, cuando realmente llegas, te das cuenta de que todo cambia un poco: el idioma, la forma de moverte por la ciudad, las personas que te rodean… y durante los primeros momentos estás un poco entre la emoción y la incertidumbre.
Con el paso de los días me he ido adaptando bastante bien. La ciudad me está gustando mucho. Tiene algo especial: sus calles, el ambiente, los miradores… siempre hay algo que descubrir. También está el reto del idioma. El portugués al principio puede costar un poco, sobre todo cuando lo escuchas rápido. Sin embargo, soy una persona a la que le encantan los idiomas, así que me motiva mucho intentar entenderlo y aprender cada día un poco más.
En cuanto a las prácticas, estoy en Casa Pia de Lisboa, concretamente en el CED Aurélio da Costa Ferreira. La verdad es que desde el primer momento el equipo me ha hecho sentir muy bienvenida. Todos han sido muy amables conmigo y se nota que tienen muchas ganas de enseñarme y de que pueda aprender durante este tiempo. De momento estoy en una fase más de observación que de intervención directa con los usuarios, pero creo que también es una parte muy importante para poder entender bien cómo funciona el centro y el trabajo que se realiza allí.
Los usuarios también están siendo muy agradables conmigo, y eso ayuda mucho a sentirte más cómoda en un lugar que al principio es completamente nuevo. Poco a poco voy conociendo mejor el entorno, el equipo y la dinámica del trabajo.
Fuera de las prácticas también tengo muchas ganas de seguir descubriendo la cultura portuguesa. Una de las cosas que más me apetece es probar la gastronomía típica. Los famosos Pastéis de Belém o platos como el bacalhau à brás están en mi lista de cosas que quiero probar durante mi estancia.
Ahora que ya han pasado un par de semanas, puedo decir que ese momento inicial de “¿y ahora qué?” poco a poco se está convirtiendo en curiosidad, aprendizaje y muchas ganas de aprovechar al máximo esta experiencia. Por ahora, ¡estoy contentísima!