Por Laura Jorquera Gómez.
La semana anterior al viaje fue una montaña rusa de emociones y sentimientos, con dudas y preguntas nuevas cada día. Con un poco de miedo, ya que al final me iba un poco lejos de mi familia, amigos, etc. Pero también con muchas ganas de vivir esta nueva experiencia que se me había presentado.
Ese día al bajar del avión y coger ese bus que me trajo a mi destino de Erasmus, en Barcelos, fue uno de los momentos clave en los que fui consciente por primera vez que si que estaba “ocurriendo” de verdad. Nada más llegar al pueblo de destino hubo momentos llenos de emociones mezcladas. Por un lado, sentía ilusión por empezar esta nueva aventura, viajar a otro país y conocer una cultura e idioma diferente, y vivir una experiencia que, sin duda, iba a marcar una etapa importante de mi formación. Pero también aparecieron los nervios, al estar en lugar desconocido, escuchar un idioma diferente y no tener todavía una rutina clara me generaba una sensación de incertidumbre difícil de evitar.
Recuerdo estar todo el rato mirando a mi alrededor intentando situarme. Las calles, las casas y los sonidos del pueblo, todo era diferente. Y sentí emoción, porque cada rincón y esquina de ese pueblo era un lugar nuevo que descubrir, y cada conversación que escuchaba era una oportunidad para aprender algo nuevo. Aunque, también me surgieron preocupaciones sobre todo con el idioma, porque yo podía entender lo que me querían decir las personas, pero no sabía si me iban a entender a mí.
También apareció en algún momento, la sensación de echar de menos a mi familia y amigos, sobre todo esa primera noche.
Ese primer día de prácticas al llegar al nuevo centro de trabajo, tuvimos una bienvenida acogedora tanto por el tutor como por el resto de los profesores y alumnos con los que íbamos a pasar los siguientes meses de prácticas. Me impresionó mucho el centro y sus instalaciones deportivas (que es lo que más me interesaba a mí). En el centro la relación entre los alumnos y profesores, de nuestro ámbito (deportes), es muy cercana y cálida, y eso me llamó la atención y me gusta, ya que el ambiente en dichas clases es cómodo.
Espero que la experiencia sea buena y poder disfrutar tanto de las prácticas como de la experiencia de vivir estos meses en este nuevo lugar.